El dolor
Siempre hemos creído que el dolor es una sensación o
sentimiento poderosamente cruel causado por fatalidades en nuestras vidas, sea
físico, emocional o espiritual incluso.
Siempre en la situación de dolor tendemos a ser un poco o
más irracionales ya que su poder hace desvanecer nuestra capacidad cognitiva y
resolutiva de las cosas.
El dolor incluso puede lograr en el más ateo hacer que
busque a dios, y al más mártir sacrificarse en lo más sublime que es su propia
vida.
Estas líneas no son un instrumento de como combatir ni
manejar el dolor, por el contrario, son para entenderlo, comprenderlo y hasta
respetarlo. Sea cual fuese su causa cómo lo dije al inicio. Esa sensación de
agonía que te corta la respiración y te hace exhalar el último aliento puede ser
la de dolor extremo y por allí es que quiero comenzar, porque si aprendemos a
ver el dolor como contrincante entenderemos que uno es poderoso, y como también,
ya lo comenté, se debe respetar. Al sentirlo nos sucumbe el vacío, y al no
tener nada, el pensamiento se nubla
quedando tan sólo eso, que por bien o por mal es nuestro cuerpo lleno de
neuronas y células esperando ese impulso que viene del cerebro diciendo que
hacer. Ante el dolor, mucha resignación, como todo en la vida nada puede ser
eterno, y para ello debemos recordar al poderosísimo ser que trasciende llamado
tiempo, que tan inexpugnable como un Dios, se presenta con el poder suficiente
para agotar al dolor.
Dolor, que palabra tan corta pero tan dura, su sola
pronunciación te alarma te asusta provocándote la más diversas de las cosas, de
ahí que ante su inminente ataque debemos comprender que no es un adversario
fácil, es uno que nos debilita, ya que ataca todas. Nuestras defensas, físicas,
emocionales, psicológicas espirituales, en fin todo.
Es como el fin último que se busca para hacernos implosionar
desde adentro. Por ello debemos manejarlo conocerlo dejarlo que nos rodee, y
solo así podremos conocerlo a el desde dentro de su forma etérea y no el dentro
de nosotros, ante el dolor inminente solo resistencia, y vencerás.

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