Gerbasi dijo:
¨De la noche venimos y hacia la noche
vamos¨
Este poeta venezolano, carabobeño,
de nuestra más reciente historia contemporánea, conmemora la vida de su padre
en ese poema: mi padre el inmigrante, por sus orígenes europeos, hombre de
mundo en su carrera diplomática adquiere gran experiencia y profunda
espiritualidad en su manera subjetiva de transpolar su poesía al mundo real.
No existe mayor verdad en sus
palabras iniciales del poema que son parte del título de esta entrega que
reflejan lo más cierto del ciclo de la vida, de la noche venimos y hacia la
noche vamos, reflejo fiel de un periodo,
que como ecuación matemática exacta manifiesta que todo lo que nos ocurre,
transcurre en un lapso de tiempo repetitivo de una oscuridad saliente a una
entrante, así pues que todo lo que hacemos debe estar hecho bajo la luz y la
claridad.
La luz es el producto de la adición
del tiempo total del día de la vida menos los tiempos de Gerbasi, por
consiguiente se vuelve una norma de nuestras vidas que debemos internalizar
profundamente para comprender lo que son los verdaderos mandamientos de Dios
padre y el universo sobre nosotros, la manera como nos hablan de forma directa y
sin mediadores proféticos que siempre han dicho; oír esos mandamientos de forma
singular y nos lo han expuesto para la aplicación de leyes incluso.
Si todo lo que vemos hacer es bajo
la luz, es por que cada cosa tiene la capacidad de dejarse ver, ser claro y transparente, forma parte de una actitud que debemos tomar en consideración en
cada paso que damos. Dios y el universo nos hablan sin necesidad de lenguajes o
interpretes, basta solo con apreciar nuestro alrededor, el comportamiento de la
naturaleza sin designios especiales, y encontraremos, liderazgos ¿cierto? Pero
siempre en función del pensamiento colectivo, los casos; los vemos en organismos
vivos simples como los insectos, cuyo comportamiento colectivo trasciende en
unión y fraternidad mas allá de la propia comprensión humana. De ahí que si tomáramos más en consideración la naturaleza y nos permitiéramos guiar por ella
nuestra evolución sin duda nos llevaría a la conciencia única y comportamiento
colectivo.
Puede sonar a los oídos extraño,
pero el ciclo de la vida diario nos demuestra eso que somos un ciclo constante
repetitivo, y la constancia hace los hábitos y lo repetitivo la maestría,
entonces que nos dice verdaderamente Dios y el universo, que debemos ser claros
y transparentes, que todo sea visible a la luz, maestros y expertos en cada
cosa que hagamos. Ahora bien, si cada cosa que hagamos es bajo la claridad no
cabe espacio para realizar cosas antónimas al buen vivir, y si nuestras acciones
están sujetas a los sinónimos prácticos de la vida tales como: honestidad,
fidelidad, lealtad, responsabilidad y más aún aplicamos las fortalezas del
ciclo diario, repetición y maestría, nos haremos inmunes a cualquier otra manera
de actuar.
No hay que ser sabio ni académico
para ser observante y testigo fiel de los quehaceres universales del día a día,
basta con tener la paciencia de observarlos y aplicarlos, entendiendo que si
millones de seres son capaces de vivir en armonía con estos principios simples
que la naturaleza les impone ¿por qué nosotros que tenemos mayor capacidad de
razonamiento e interpretación no lo aplicamos?, Porque simplemente durante
siglos enteros hemos preferido manejar nuestras leyes o la creación de las
mismas a nuestra propia interpretación y justifica su magnificencia en Dios, o
su decadencia en la expresión; "Dios sabe lo que hace".
Gerbasi, vio algo simple un ciclo
diario y continuo, en una sola dirección y sentido que como vector se describe
como flecha indicadora del camino que debemos seguir pero siempre bajo la luz
y no otro. Así pues que nuestro accionar deberíamos tomarlo más del
comportamiento de la naturaleza y no de las imposiciones mundanas de antojos
egoístas de quienes les interesa que el comportamiento del individuo como parte
de la sociedad sea.
Las sociedades actuales han
evolucionado mucho y apuntan hoy en día a su propia autodestrucción, aunque tengan
frente sí, debajo de sus pies, en el aire y la montaña la advertencia clara de
que como se puede destruir así misma cada vez que acabamos un ecosistema por
intervención de terceros. Si usáramos los avances de hoy día para integrarnos
más que para separarnos, si aplicáramos la tecnología para colaborar con el
prójimo en vez de criticarlo o exponer sus propias modas y afanes, pienso que
la proximidad a una conciencia única con el propósito firme de perdurar más en
el tiempo seria alcanzada.
Es verdad Gerbasi, de la noche venimos y hacia
la noche vamos; pero recuerda desde el infinito donde te encuentres, que debajo
de la luz es que transitamos.
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