jueves, 25 de septiembre de 2014

Luz en letras

Gerbasi dijo:
¨De la noche venimos y hacia la noche vamos¨

Este poeta venezolano, carabobeño, de nuestra más reciente historia contemporánea, conmemora la vida de su padre en ese poema: mi padre el inmigrante, por sus orígenes europeos, hombre de mundo en su carrera diplomática adquiere gran experiencia y profunda espiritualidad en su manera subjetiva de transpolar su poesía al mundo real.
            
No existe mayor verdad en sus palabras iniciales del poema que son parte del título de esta entrega que reflejan lo más cierto del ciclo de la vida, de la noche venimos y hacia la noche vamos,  reflejo fiel de un periodo, que como ecuación matemática exacta manifiesta que todo lo que nos ocurre, transcurre en un lapso de tiempo repetitivo de una oscuridad saliente a una entrante, así pues que todo lo que hacemos debe estar hecho bajo la luz y la claridad.
            
La luz es el producto de la adición del tiempo total del día de la vida menos los tiempos de Gerbasi, por consiguiente se vuelve una norma de nuestras vidas que debemos internalizar profundamente para comprender lo que son los verdaderos mandamientos de Dios padre y el universo sobre nosotros, la manera como nos hablan de forma directa y sin mediadores proféticos que siempre han dicho; oír esos mandamientos de forma singular y nos lo han expuesto para la aplicación de leyes incluso.
            
Si todo lo que vemos hacer es bajo la luz, es por que cada cosa tiene la capacidad de dejarse ver, ser claro y transparente, forma parte de una actitud que debemos tomar en consideración en cada paso que damos. Dios y el universo nos hablan sin necesidad de lenguajes o interpretes, basta solo con apreciar nuestro alrededor, el comportamiento de la naturaleza sin designios especiales, y encontraremos, liderazgos ¿cierto? Pero siempre en función del pensamiento colectivo, los casos; los vemos en organismos vivos simples como los insectos, cuyo comportamiento colectivo trasciende en unión y fraternidad mas allá de la propia comprensión humana. De ahí que si tomáramos más en consideración la naturaleza y nos permitiéramos guiar por ella nuestra evolución sin duda nos llevaría a la conciencia única y comportamiento colectivo.


            
Puede sonar a los oídos extraño, pero el ciclo de la vida diario nos demuestra eso que somos un ciclo constante repetitivo, y la constancia hace los hábitos y lo repetitivo la maestría, entonces que nos dice verdaderamente Dios y el universo, que debemos ser claros y transparentes, que todo sea visible a la luz, maestros y expertos en cada cosa que hagamos. Ahora bien, si cada cosa que hagamos es bajo la claridad no cabe espacio para realizar cosas antónimas al buen vivir, y si nuestras acciones están sujetas a los sinónimos prácticos de la vida tales como: honestidad, fidelidad, lealtad, responsabilidad y más aún aplicamos las fortalezas del ciclo diario, repetición y maestría, nos haremos inmunes a cualquier otra manera de actuar.
            
No hay que ser sabio ni académico para ser observante y testigo fiel de los quehaceres universales del día a día, basta con tener la paciencia de observarlos y aplicarlos, entendiendo que si millones de seres son capaces de vivir en armonía con estos principios simples que la naturaleza les impone ¿por qué nosotros que tenemos mayor capacidad de razonamiento e interpretación no lo aplicamos?, Porque simplemente durante siglos enteros hemos preferido manejar nuestras leyes o la creación de las mismas a nuestra propia interpretación y justifica su magnificencia en Dios, o su decadencia en la expresión; "Dios sabe lo que hace".
            
Gerbasi, vio algo simple un ciclo diario y continuo, en una sola dirección y sentido que como vector se describe como flecha indicadora del camino que debemos seguir pero siempre bajo la luz y no otro. Así pues que nuestro accionar deberíamos tomarlo más del comportamiento de la naturaleza y no de las imposiciones mundanas de antojos egoístas de quienes les interesa que el comportamiento del individuo como parte de la sociedad sea.
            
Las sociedades actuales han evolucionado mucho y apuntan hoy en día a su propia autodestrucción, aunque tengan frente sí, debajo de sus pies, en el aire y la montaña la advertencia clara de que como se puede destruir así misma cada vez que acabamos un ecosistema por intervención de terceros. Si usáramos los avances de hoy día para integrarnos más que para separarnos, si aplicáramos la tecnología para colaborar con el prójimo en vez de criticarlo o exponer sus propias modas y afanes, pienso que la proximidad a una conciencia única con el propósito firme de perdurar más en el tiempo seria alcanzada.

Es verdad Gerbasi, de la noche venimos y hacia la noche vamos; pero recuerda desde el infinito donde te encuentres, que debajo de la luz es que transitamos.

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